Ninguna de estas dos operaciones es para bajar de peso, pero ambas logran disminuir contornos y modelar la figura.

Y para obtener buenos resultados, en ambos casos, se deben adoptar hábitos saludables, como llevar una dieta balanceada y practicar algún deporte
No son milagrosas, no es llegar y operar, pero si hay algo que tienen en común la liposucción y la abdominoplastía, es que en ambas al final del procedimiento, es posible haber perdido en promedio dos tallas.

Según explica el doctor Roberto Prado, cirujano miembro de la Sociedad Chilena de Cirugía Plástica, “ninguna de las dos es una cirugía para bajar de peso, pero en ambas se pierden algunos kilos, obviamente dependerá de cuanta grasa se aspira en una liposucción y de cuanta piel y grasa viene en el colgajo que se saca en una abdominoplastía, lo cual puede ir desde 200 gramos hasta 10 kilos en pacientes muy obesos.

Pero ¿con cuál de estas dos cirugías se puede sacar más cintura? El doctor Prado explica que depende de cada paciente, y que si bien la liposucción es la solución más utilizada para eliminar esa grasa que no se va con dietas ni ejercicios y que se presenta como rollitos a nivel de abdomen, en la espalda bajo el sostén y en la cintura; la abdominoplastia es la que saca más cintura.

“La liposucción es un buen aliado para aquellas personas que deseen deshacerse de acumulaciones de grasa indeseadas y modelar su figura. En esta cirugía lo que se extrae son adipositos —que son las células que generan grasa, produciendo con ello una disminución en el contorno. Sin embargo, si la persona no realiza los cuidados postoperatorios indicados, puede volver a acumular la grasa eliminada en otras zonas que por ejemplo no han sido intervenidas”, destaca el cirujano plástico, Roberto Prado.

La abdominoplastía también tiene excelentes resultados a mediano y largo plazo, pero cabe destacar que sus resultados van a depender 100% del paciente, ya que no solamente debe seguir al pie de la letra los cuidados postoperatorios, sino que también debe existir un cambio de hábitos y que éstos se orienten hacia una vida sana. Es necesario que la persona disminuya el consumo de comida chatarra y de alcohol, que siga una dieta balanceada y practique algún tipo de deporte. Sin estas medidas, la cirugía no tendrá los resultados esperados y las tallas que se bajaron con tanto esfuerzo pueden recuperarse en pocos meses”, agrega el doctor Prado.

Es importante señalar que antes de someterse a una cirugía de esta naturaleza, la o el paciente debe realizarse diversos exámenes médicos, de sangre, electrocardiograma, entre otros, que certifiquen que no existe impedimento para la operación.

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