Fuente: Semanariolocal.cl

Ante el reciente caso de violencia de género en que Verónica Urrutia resultó con quemaduras en el 90% de su cuerpo, la Sociedad Chilena de Cirugía Plástica explica cómo se clasifican y los cuidados que requieren este tipo de pacientes.

En Chile se han producido dos casos de quemaduras graves en los últimos meses, el primero de Ignacio Lastra, quien terminó con el 85% de su cuerpo quemado producto de un accidente automovilístico, y el reciente ataque a Verónica Urrutia. La Dra. Montserrat Fontbona, presidenta de la Sociedad Chilena de Cirugía Plástica, profundiza sobre los tratamientos que requieren estos pacientes y cómo se cuantifican los daños en el cuerpo.

En términos de cirugía plástica reconstructiva, existen distintos procedimientos para las áreas afectadas. Lo que se busca con estas intervenciones es ir más allá de lo estético, preocupándose de la función de las zonas afectadas. Entre los tratamientos reconstructivos, el más recurrente es el injerto de piel, técnica que permitió salvar hace unas semanas a un paciente en Francia que tenía el 95% de su cuerpo quemado.

La reconstrucción se indica en casos agudos y para tratar las secuelas de las lesiones. “Las secuelas de una quemadura producirán una alteración funcional y estética, por lo que es fundamental que este tipo de paciente sea tratado por profesionales que tengan las aptitudes y experiencia necesarias para casos de esta magnitud”, señala Fontbona y agrega que “estos tratamientos constan de varias intervenciones, por lo que es muy importante que los pacientes tengan acceso a información apropiada y recurran a especialistas certificados”.

QUEMADURAS PROFUNDAS

Las quemaduras se clasifican según su profundidad, en una escala que va desde el primer al tercer grado y su tratamiento depende de la zona del cuerpo y el daño generado en la piel. Las quemaduras profundas son las que alcanzan parte del segundo y tercer grado, esto implica que existe deterioro en la capa media o profunda de la piel, daños en las glándulas de sudor y las productoras de grasa, que implican pérdida de piel.

Con las quemaduras grado tres se destruyen las terminaciones nerviosas, folículos pilosos y glándulas sudoríparas y sebáceas, se pierde la sensibilidad y la quemadura no duele. Por lo tanto, si la quemadura no duele y es profunda, requiere un tratamiento quirúrgico.

En cuanto a la medición, existe una escala especial para medir la extensión de las quemaduras llamada “Regla de Pulasky y Tennison”. “Esta escala otorga un valor por cada parte del cuerpo quemado. Por ejemplo, la cabeza quemada equivale a un 9% del total del cuerpo, cada extremidad superior corresponde a un 9%, y las inferiores a un 18% cada una. Esta evaluación permite determinar la gravedad de un paciente y planificar su tratamiento. Sin embargo, esta escala cambia en el caso de los niños, en los cuales la gravedad de las quemaduras es mayor”, explica la especialista.

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